Cómo nuestra alimentación puede producirnos estrés

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En  muchas ocasiones escuchamos decir que, con una buena alimentación, podemos ayudar a nuestro organismo a combatir mejor el estrés. Sin embargo, le hemos dado poca importancia al hecho de que nuestra alimentación puede producirnos estrés. Desde este punto de vista vamos a ver algunos de los factores nutricionales más importantes relacionados directamente con la estimulación de las glándulas suprarrenales, que son básicas tanto para protegernos ante el estrés como para causárnoslo (en caso de desequilibrio).

Las glándulas suprarrenales están situadas encima de los riñones. Están divididas en dos partes principales: córtex y médula. En el córtex, entre otras, se produce la hormona cortisol y en la médula se sintetizan las hormonas adrenalina y noradrenalina. Estas tres hormonas ayudan al organismo a enfrentarse al estrés. Gracias a estas hormonas podemos hacer frente a estresores en nuestras vidas, poniendo en marcha la llamada reacción del estrés “lucha o huída”. Sin embargo, el estrés crónico, tremendamente dañino para nuestro organismo, puede desequilibrar nuestras glándulas suprarrenales causándonos un sinfín de síntomas, entre los que se encuentran:

  • Taquicardias
  • Ansiedad
  • Agotamiento
  • Cambios de humor
  • Bajones de azúcar
  • Falta de concentración
  • Insomnio
  • Infecciones frecuentes
  • Exceso de peso
  • Alergias
  • Problemas menstruales

Los diferentes factores relacionados con nuestra alimentación afectan, de una u otra forma, a las glándulas suprarrenales, estimulándolas y forzándolas a producir hormonas:adrenalina, noradrenalina y cortisol. En otras palabras, hay sustancias que ingerimos en nuestra alimentación y ciertos hábitos alimenticios, que generan estrés en nuestro organismo.

Si evitamos estos factores dejaremos de producir un estrés innecesario y nuestras suprarrenales nos lo agradecerán, fortaleciéndose y ayudándonos a sentirnos mucho más centrados, tranquilos y sanos.

Los estresores relacionados con nuestra alimentación son:

1)     ESTRESORES NUTRICIONALES

Café

Contiene las sustancias teobromina, teofilina y cafeína. Éstas afectan directamente a las glándulas suprarrenales, provocándolas para que produzcan adrenalina y noradrenalina. Estas hormonas producen una elevación de la glucosa de la sangre. El efecto rebote es el conocido “bajón de azúcar” con sus correspondientes síntomas: cansancio, falta de concentración, irritabilidad, mareo, temblores, debilidad y un largo etcétera. Una vez que el cuerpo se encuentra en estado de “bajón de azúcar” las glándulas suprarrenales vuelven a ser activadas para volver a producir adrenalina y noradrenalina y así volver a elevar el nivel de azúcar en la sangre. El resultado es lo que llamo el efecto “montaña rusa” o altibajos de energía. Este efecto es tremendamente estresante para el organismo.

Por otro lado, el café le roba al organismo minerales como el magnesio y zinc, los cuales son nutrientes vitales para combatir el estrés.

Contiene cafeína y teína, las cuales son estimulantes. El té actúa como el café y, además, contiene taninos que le roban al organismo minerales como el zinc y hierro.

Azúcar

Incluye azúcar de mesa, miel, bollería y pastelería, refrescos, embutidos, dextrosa, sacarina, etc.

Esta sustancia tan consumida en nuestra sociedad aumenta desproporcionadamente la glucosa (azúcar) de la sangre. Ante una abrupta subida de glucosa en la sangre el organismo segrega grandes cantidades de insulina, causando el efecto rebote o “bajón de azúcar”. Éste, como ya hemos visto antes, provoca la estimulación de las glándulas suprarrenales para que produzcan adrenalina y noradrenalina y vuelvan a subir los niveles de glucosa.

El azúcar, además, acidifica el organismo. O sea, hace que nuestro pH sea más bajo de lo normal. Para regular el pH, el organismo utiliza una gran cantidad de nutrientes, como el magnesio, calcio y zinc, entre otros, los cuales son muy importantes, por otro lado, para combatir el estrés.

Chocolate

Contiene cacao, el cual está compuesto de teobromina y, como ya hemos visto, esta sustancia actúa de estresor en nuestro organismo. Por otro lado, el chocolate suele llevar azúcar, otra sustancia que también es un gran estresor.

Alcohol

Inhibe la movilización del glucógeno (glucosa guardada) en el hígado, contribuyendo a bajones de glucosa.

Como ya se ha comentado, una vez que el cuerpo se encuentra en un estado bajo de glucosa (azúcar) en la sangre, las glándulas suprarrenales son estimuladas para volver a elevar los niveles de glucosa. Además, el alcohol interfiere con la absorción del zinc (fundamental para el control del estrés) y fomenta la absorción del plomo (un estresante) en el organismo.

2)     DESHIDRATACIÓN

Un cuerpo deshidratado es un cuerpo estresado. Entre sus muchos efectos, la deshidratación causa que las glándulas suprarrenales produzcan aldosterona, la cual aumenta la absorción de sodio en la sangre y, con ello, la retención de agua.

3)     DEFICIENCIA DE NUTRIENTES

La vitamina E ayuda a que las hormonas relacionadas con el estrés no sean destruidas por el oxígeno. La deficiencia de la vitamina B5 hace que las glándulas suprarrenales pierdan su capacidad de producir hormonas. A su vez la vitamina B5ayuda a reciclar el colesterol (las hormonas del estrés están hechas de colesterol). Lavitamina C favorece la producción de hormonas suprarrenales, mejora su utilización y retrasa su destrucción.

Otros nutrientes importantes para fortalecer las glándulas suprarrenales son losácidos grasos esenciales (Omega 6 y 3), y las vitaminas A y B2. Cualquier deficiencia en nuestra alimentación de estos nutrientes puede debilitar nuestras glándulas suprarrenales y afectarnos negativamente en nuestra forma de enfrentarnos al estrés.

Los nutrientes para controlar los bajones de azúcar y evitar, así, la estimulación de las glándulas suprarrenales son el zinc, magnesio y cromo, la vitamina B3, B6 y los ácidos grasos esenciales. Sus deficiencias pueden hacernos más susceptibles al estrés.

4)     COMIDAS IRREGULARES O FALTA DE COMIDA

Si el espacio entre comida y comida es muy largo (unas 4 ó 5 horas, o más), el organismo acabará agotando la glucosa en sangre. Una vez que esto ocurre las glándulas suprarrenales producen adrenalina y noradrenalina para estimular al hígado a que libere el glucógeno (glucosa) guardado, y así volver a regular los niveles de glucosa en la sangre.

5)     ESCASEZ DE PROTEÍNA Y EXCESO DE CARBOHIDRATOS EN LA DIETA

El exceso de carbohidratos (de absorción rápida, sobre todo) y/o la falta de proteína en la dieta hace que la glucosa de la sangre suba desproporcionadamente. Esto activa al páncreas a producir insulina, la cual baja los niveles de glucosa de forma rápida y abrupta, produciendo el llamado “bajón de azúcar”. Éste, a su vez, pone en alerta el organismo para que las glándulas suprarrenales fabriquen las hormonas adrenalina y noradrenalina, las cuales estimulan al hígado a que libere el glucógeno guardado para volver a subir la glucosa en la sangre. La proteína, por otro lado, estimula la producción de glucagón (una hormona producida por el páncreas), que previene el bajón de azúcar.

6)     DIETA PRO-INFLAMATORIA

Un exceso de carne roja, productos lácteos, trigo, azúcar, café y alcohol, y la deshidratación crónica, favorecen la inflamación. Estas sustancias tan utilizadas en nuestras costumbres alimenticias, actúan desactivando las enzimas metabólicas delta-5-desaturasa y delta-6-desaturasa que son las encargadas de convertir los aceites Omega 6 (frutos secos, semillas y ciertos vegetales) y Omega 3 (pescado) de nuestra alimentación en prostaglandinas 1 y 3. Estas prostaglandinas son sustancias antiinflamatorias tremendamente necesarias para nuestro organismo ya que ayudan a prevenir la artritis, eczema, migrañas, asmas etc.

La inflamación, por otro lado, produce la fabricación de cortisol, y por lo tanto, la estimulación de las glándulas suprarrenales. Cualquier tipo de inflamación crónica actúa de estresor en nuestro organismo.

7)     MALA DIGESTIÓN Y/O DISBIOSIS INTESTINAL

La falta de ácido clorhídrico, enzimas digestivas, una vesícula biliar perezosa, el comer sin masticar adecuadamente, o cualquier desequilibrio intestinal (candidiasis, parasitosis, etc) favorecen la mala digestión. Cuando esto ocurre, el intestino se recarga de moléculas mal digeridas que producen fermentación o putrefacción, causando inflamación intestinal crónica y permeabilidad intestinal. A través de esta permeabilidad las moléculas mal digeridas pueden viajar a la sangre actuando como estresores y agentes extraños y causando inflamación en diversas partes del organismo.

Nuestras glándulas suprarrenales ya se enfrentan a suficiente estrés, que no podemos controlar en su totalidad, como es la contaminación, los pesticidas en el agua y alimentos, las responsabilidades familiares y laborales, la radiación… por eso es fundamental que hagamos todo lo posible para no generarles aún más estrés.

Introduciendo una alimentación sana, lo más biológica y fresca posible; ejercicio moderado; suplementos nutricionales específicos; y evitando estos 7 puntos mencionados, podemos evitarle a nuestro organismo un estrés innecesario. Esto no sólo nos hará sentirnos mucho mejor físicamente sino que, por otro lado, nos ayudará a enfrentarnos más livianamente al estrés que la vida nos produce.

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